Ceci

Ósmosis

Trescientas veinte noches
 
y no sé cuántas

sábanas

llaves,

puertas,

pueblos recorridos

 
para finalmente
encontrarme

redescubriendo lugares,

resignificando paisajes

andando los mismos caminos

 
pero ahora,
con otra piel
 
ya no de paso
como si fuera una extraña
 
sino sintiéndome cerca,
parte,
recibiendo,
dando,
 
latiendo una tierra
 
que hoy
 
quiero hacer mia
 

Tua bolla

Cuando tu cuerpo
tenaz y afable
comenzó a hablar
 
súbitamente me transportó
a la burbuja de un hombre

que mis ojos no lograban ver

 
donde no hubo
ni tiempo ni espacio
y lo que nos contuvo

fue sólo el roce de nuestras formas

 
donde tu estoica suavidad
para sembrar besos en mi geografía

hizo florecer el otoño en la piel

 
y allí,
la trascendente perpetuidad del instante
diluyó las fronteras
que la lógica racional nos imponía
 

profumo di legno

Amanezco,
y la cama está impregnada
de aroma a felicidad
 
porque mi cuerpo
exhaló madera…
 
y yo,

quedé imantada

al inspirar las sábanas

 
porque en mis ojos cerrados,

como en pantallas,

 
se proyectaban las imágenes
 

que anoche

 

degusté con vos